Agradecimientos

gracias

A mis padres, Antonio y María Luisa. Por hacerme el mayor de los regalos: darme la vida.

pequeña


A mi compañero y marido, Manolakos: por ser tremendamente generoso, por trabajar tanto y sacrificarse cada día, regalándome el tiempo y el espacio necesarios para iniciar el camino que conduce a lo mejor de mí. Te amo.

manolakos

A mi hijo Manuel: por enseñarme a verme en sus ojos. Por mostrarme mi cara más amarga y amarme, incondicionalmente, pese a todo. Por ayudarme a crecer cada día, más allá de los libros y de las meditaciones, con cada latido al unísono de nuestros corazones.
manu
A mis profesores, Devi y Ganesha: Por su ejemplo en lo “divino” y en lo humano. Por la impresión que ha producido en mi la combinación que se da en ellos de conocimiento deslumbrante y enorme humildad. Por la coherencia que observo en ellos entre lo que dicen y lo que hacen. Por su paciencia y su sonrisa. Por ser padres, como yo, y llorar, también como yo, a veces. Por sus abrazos. Por su proximidad y por su afecto.

profes

A mi profesor Visva y a Devani: A él por su voz y su palabra, por sus silencios y miradas perdidas que enseñan el valor de hacer mucho y decir poco.  Por su mano fuerte apoyada muchas veces en mi hombro (se haya dado cuenta o no). Por enseñarme que la verdad está ahí para quien quiera mirarla, aunque nadie más la vea. Por decirme que no hace falta tomar apuntes (¡qué descanso!). A ella, por los paseos compartidos en las madrugadas de agosto que llenaron los huecos que producía la distancia.  Por su sonrisa, por su disposición  al “picar puerros y zanahorias”, al tender la ropa, al tocar la campana… Por su forma de mirar a Visva desde el fondo de la clase y por levantarse con nosotros para hacer asanas.

A mi maestro, Ananta, y a Uma: A Uma por demostrarme que Dios también anda entre los pucheros (aunque no esté en disposición de darnos sus recetas divinas) y por llamarme para preguntar por mi garganta (tú ya sabes por qué lo digo). Por abrirme, junto a Ananta, las puertas de su casa, en la que entro y salgo libremente y de la que me llevo muchos meses llenos de experiencias, lecciones y amistades; de la que salgo enriquecida y transformada. A Ananta por presentarme a Amara y, por supuesto, por lo que me ha enseñado y le queda por enseñarme. Por sus sabias, hermosas y reconfortantes palabras. Por enseñarme a amarme y aceptarme como soy, mostrándome así la senda para ser libre. Por darme la clave de la vida y la responsabilidad de saber vivirla. Por ofrecerme la oportunidad de dar alguna de sus clases de yoga, de lo que he aprendido y disfrutado tanto. Por mostrarme que todos tenemos un lado divino y que él también tiene un lado humano.

compis

A mis compañeros y compañeras del curso de Profesores de Yoga, por el placer de lo vivido. Por el tiempo y la experiencia compartida. De todos he aprendido algo. A Amara, Ambara y Madhya, por los paseos compartidos en coche inmersas en interminables conversaciones sobre lo que hay en la tierra, en el cielo y en lo más profundo de nosotros.

Gracias a todos.

Om Shanti

“Una clase de asanas pretende dirigirnos para que
conectemos con lo mejor de nosotros mismos”

Ganesha


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